Manos Clavadas
Pude abrir mis manos y esconderte en el hueco de todas las huellas que has ido dejando…
…No lo hice porque no escuchaste al mar cuando te habló de mí.
La brisa a esas horas de la madrugada luchaba por hacerse sentir. Le pasaba lo que a ella, cuando caminando por la templada arena, no conseguía hacerse entender con el mundo exterior.
La noche anterior se había sentado en las rocas para sentir la fuerza del océano, su olor salino, el ruido intenso abrazando su soledad, y los recuerdos escapando entre los huecos de su silencio, subieron hasta sus ojos provocando con unas lágrimas, tener un acto bautismal en el mar que un día les unió.
No le escuchas cuando te habla de mí, yo le oigo aunque no le tenga cerca, me dice que pudiste hacerme feliz, pero me olvidaste cuando más te necesitaba; lloré entonces, prefiero no verte ahora.
Todos estos pensamientos se escapaban mientras el mar esperaba su llegada, y cerrando los ojos fue capaz de dibujar el amanecer perfecto, y lo era porque nunca lo pasaba junto a él.
La arena templada comenzó a quemar, sus pies resistían, el hueco de sus manos se llenó con la voz del océano.
Ya nació la esperanza de volver a ver la nieve, las luces rodean la ciudad, hay sueños a punto de extinguirse… risas de niños negándose a desaparecer, sonrisas de adultos esbozadas con dificultad; níveos tejados en mis sueños, regalos esperando a ser recibidos al acariciar la realidad, aromas de encuentros, lágrimas de ausencias, nostalgia de lo que pudo ser contigo y nunca fue, aprender a decirte adiós en silencio al saber que nunca te tendré.
Los árboles siguen cobijando a las sombras, hay cosas que siguen sin cambiar aunque suenen campanas festivas, no se adormecen los recuerdos dolientes, no encuentra trabajo el hombre, ni tampoco la mujer que desean agasajar a sus hijos; qué les pregunten a ellos por el slogan publicitario de los grandes almacenes por excelencia de éste país, cuando aseguran que por muy poco se cumplen todos los sueños…
…Por favor, que les regalen los almacenes un cheque de esperanza de valor ilimitado, que yo no puedo.
Está claro que a partir de ahora nos seduce la esperanza, ella es la protagonista en política, en economía…hemos decidido dar un giro a nuestros votos, deseamos escuchar menos conversaciones ajenas de dramas; están en el metro, en la carnicería, en nuestra comunidad de vecinos, estamos deseosos de vivir y poder dormir felices por las noches.
Por mi parte, escribo estas letras a mis lectores y lectoras, para asegurarles que necesito intuir su tranquilidad en estas fiestas, y también cuando pasen.
El silencio no implica olvido, la ausencia no es soledad, la esperanza sustituye a la preocupación.
Os deseo lo mejor.
Mirando hacia un lado, la cortina tapa medio el cristal. El paisaje se ve en un perfil que podría haber sido imaginado en una narración romántica de campiña inglesa.
Un jardín coronado de rosas frescas, bañadas en un rocío otoñal, se mezcla con sentimientos grabados en un papel, inmortales e imprescindibles para apreciar la belleza del momento.
A un lado quedan los momentos tristes y vacíos, sabiendo que todo ha tenido el regalo de tu mirada.
Hay huellas por todas partes, marcas de pasado, de romances, sentimientos atrapados en caminos ya hechos para recordar, para aprehender incluso lo irreconocible, recogerlo y celebrar la muerte de un momento sabiendo que nacerá otro y otro más…
…Una pared oculta el resto del paisaje, hay que asomarse, verlo hasta el fin del horizonte, allí dónde alcanza la vista; no es necesario ver más, cuando eres capaz de dejarte llevar sin necesidad de moverte.
No importa el cielo gris si aprecias la magia de colores otoñales, el aroma inconfundible de hojas muertas; han regalado todo en su corta vida, han alcanzado toda la intensidad de su color, recibido miradas de quien incluso a menudo no ve nada, han muerto entregándolo todo.
Una figura apoyada en una ventana, una mirada entregada al perfil de un paisaje, un recuerdo compartido, un otoño repleto de sensaciones intensas, y la belleza abrazada al paso del tiempo para que no muera nunca su esencia.

Vi una montaña cuando mis ojos no eran capaces de abarcar todo el paisaje.
Sentí cuando mis pies no entendían de cansancios de caminos, el calor de la soledad, el abrigo del silencio, el sabor de los recuerdos, y el aroma de aquella calle que aunque todavía no conocía, ahora se llama nostalgia en mi memoria.
Las calles empedradas con guijarros que quizás acababan de nacer, le robaban al aire todo el polvo del camino.
En aquel tiempo me ausentaba del pasado, nunca pensaba en el futuro, y el presente duraba eternamente en mis recuerdos.
Ahora el tiempo es muy veloz, tanto, que saboreo cada instante y reconozco la esencia de cada segundo, y al llegar la noche así sea verano o invierno, he encontrado la llave que abre mis candados en el viento.
Hoy he sido capaz de verte aunque que creo que nunca te he visto, he mantenido la calma ante el nerviosismo de la irresponsabilidad ajena, he dado una lección de amor desinteresado sin pronunciar una palabra, y el respeto ha sido el amo de mi mirada.
Me enamoré del océano antes de conocerte a ti, adoré su arena sin saber lo que tus manos podían darme, me emocioné con un amanecer sin saber lo que tus labios podían entregarme…
…¿De verdad crees que tus besos son tan importantes?

Deseo escribirte entre notas y silencios dándose la mano, acariciando el corazón incluso en aquellos momentos cuando no se atreve a gritar…
En alguna calle del mundo con huellas del pasado, unos pies caminan despacio con la convicción de que los sueños nunca se quedarán en ayunas.
Anoche nevó, las golondrinas de mis sueños han dejado de ser blancas, los nogales de mi infancia han sucumbido por fin a la ausencia de mi mirada tras la ventana de mi habitación, cuando mis manos pequeñas intentaban coger su fruto, y mi mirada no conocía todavía la dureza de la vida.
Tu mirada pendiente de mis letras, ha ablandado la dureza de algunos recuerdos, tus manos que imagino alcanzando los frutos que no era capaz de alcanzar cuando era niña, son capaces de obligarme a vivir, morir y resucitar en apenas un instante de mi mediana vida.
Me acompaña la mágica música del piano una vez más, me enseña a estar sola, a aislar ese miedo paralizante que nunca consigue tumbarme…será quizás porqué tú estás al otro lado…
…no lo sé, mis golondrinas han dejado de ser níveas, intentaré crear nuevos colores para ellas y para mí.
Te siento silente, también ausente, y en gritos no dejo de llamarte.

Amaba todos los rincones de su pasado, los llamaba secretos, pera eran recuerdos.
El otoño empezaba a enfriar el asfalto, los transeúntes seguían siendo testigos mudos de sus silencios, seguía imaginando los interiores de bloques encerrados entre ventanas y portales; los parques todavía la seducían cuando al caminar por sus bordes, dejaba su silencio aparcado tras sus talones, para ser engullida por los bancos que parecían sostenerse por hojas muertas, o los árboles impasibles aceptando la desnudez eterna de un otoño que aunque acababa de empezar, parecía no terminar nunca en sus recuerdos.
Ayer decidió que el próximo atardecer necesitaría su presencia en ese rincón, un escondrijo que se llevaba muchos recuerdos y sensaciones de sus últimos meses, cobijo de ilusiones, nido de esperanzas mezcladas con colores engullendo la llegada de la noche.
Se sintió libre por unos minutos, se preguntó cómo sería, qué se sentiría cuando alguien te ama de verdad, sin condiciones ni egoísmos escondidos, y quiso saber si algún día tendría valor para saltar al vacío sabiendo que al otro lado, nada sería capaz de hacerle llorar.
Sus pasos tranquilos movían su cuerpo, y en el banco que estuvo sentada creyó ver a su soledad diciendo adiós a un otoño eterno
http://annamater.blogspot.com/
Me han copiado, ese blog no lo abrí yo.
¿Qué hago? Lo dejo estar...
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