Amistad
Hoy es el día de la amistad, bella palabra, bello contenido, frágil como el cristal. Ese sentimiento que nace a lo .largo de la vida, o en cualquier cruce de caminos, siempre nos enseña algo, hay tantas clases de amistad. Para mí, el día de la amistad hoy es un adiós, que hacía tiempo golpeaba mi puerta, hoy tengo el cartel de “recién pintado” escrito en mi alma. He aprendido que una amistad no es tal si otros matices la pintan dejándola en el límite del amor, he aprendido que a pesar de que la amistad también es amor, dejar en libertad ese amor implica dolor, que es difícil encontrar un compendio entre ambos sentimientos, es incompatible, hoy amistad, mañana amor, después dolor…mejor decir adiós, no se puede tener todo, tan sólo para buscar tu propia felicidad, ya que conseguir ser feliz con estos objetivos implica hacer daño al otro. Y ahora sólo conservo una herida abierta de color rojo.
Pero está también la amistad de una voz amiga y dulce que te aconseja y sufre contigo, sinceridad hasta el final, hacer lo indecible por darte un abrazo necesario, aunque la distancia lo impida, tener verdadero interés por los sentimientos que demuestras, bien sea cuando leen lo que transmites o diciendo con cariño aquello que pueda dolerte. Está la amistad o el amor que va más allá de ello, ese tipo de sentimiento que te hace no conformarte cuando te dejan en libertad y luchar por ello hasta tus propios límites, cuando esto no es así, la libertad duele, ya que es una libertad con cadenas en el alma. Decir todo aquello que sientes, para valorar al otro, eso es amistad. Callar muchas cosas por miedo a involucrarte demasiado, no es amistad. Decir que la amistad o el amor es darlo todo sin pedir nada, está muy bien, pero darlo todo y recibir en pequeñas dosis contadas tampoco es amistad. Aquí también existe un compendio equilibrado del alma, si ambos crecen, es amistad, si uno es feliz y el otro sufre, no hay nada.
No pido más de lo que me quieras dar, pero no me des menos de lo que me puedas entregar.
Pero sigo luchando por la amistad.
Las ramas que crecen por pura necesidad, intentan abrazar más allá de la realidad. Esperan en el espacio que esta por llenar, yo misma en estos momentos me dejo abrazar. Hay momentos, instantes, que no son la verdadera realidad, son sólo fragmentos de nostalgia que se mezclan en la melancolía de la vida. Es compleja la felicidad, es efímero el equilibrio del alma, es difícil expresar el anhelo del compendio de la vida. Mis dedos reflejan la inquietud, el miedo y la preocupación, de almas afines a la mía, el reflejo transformado en letras y palabras busca una energía cargada de deseos que se alimentan cada día de las notas buscadas, para formar una melodía de amistad. En mi alma suena la música inaudible a mí alrededor y sueño pensando que algunas almas que reprenden al silencio, escuchan las notas que afloran pacientes por ser escuchadas, son almas que caminan en una cadena simbólica, que el tiempo nutre de sensaciones que nunca mueren al alba. Las ramas me abrazan, en ellas también te acojo, deseosa de formar la melodía que te ayude a no tropezar. El árbol de la vida espera con ansiedad. Ana.

