El amor no es ningún juego.
Hacía varios años que el mundo estaba lejos de su entorno. Se había encerrado en un círculo imaginario. Un círculo que creía poderoso, estaba convencido que nadie era capaz de traspasarlo, pisarlo, invadirlo.
Todo era gris incluso en primavera, cuando la naturaleza empezaba a despertar con colores y vida. Se pasaba ésa estación mientras se revolvía entre histerias que nacían desde algún lugar de su interior que no encontraba, ¿Quizá era el corazón? o ¿Quizá era su alma? Demasiado difícil para pensar en ello. La apatía era la dueña de todo su ser.
El verano ¿qué era el calor? su piel pasaba inadvertida ante los efectos que se acentuaban en la respiración entrecortada de los demás. Había en sus deseos un control equivocado de la realidad.
Ésa mañana por ejemplo, era abierta, cielo azul, ¿calor? que más da pensó yo camino entre los pasos que ya tienen nombre.
¿A quién le interesa el nombre que yo pueda dar o tener? ¿Podré ser huella en algún camino? ¿Serán mis cenizas, recordatorios de todos y cada uno de mis pasos? ¿Quién me llorará? ¿Son importantes las lágrimas derramadas por un recuerdo aunque sólo duren un instante? mis madrugadas no me dan respuestas, los atardeceres de mi vida, se duermen en el horizonte que nadie ve.
Voy a salir a la calle, miraré al asfalto de frente. Ése asfalto que ahora empieza a quemar dando un revés a la brisa que intenta alimentarlo. Saldré, lo pisaré y mis suelas de hojalata no sentirán su calor.
Veré miradas a mi paso sofocadas por el calor, aunque quizás estén camufladas por el peso de la vida y los problemas escondidos en la mochila que no siempre descansa en la espalda.
Llevaré en mi equipaje: la amistad que quizás pierda, la amistad que quizás me acompañe el resto de mi vida. El amor que siempre ha descansado hipnotizado por un relajante sin nombre y que ahora ha dejado de hacer efecto en el organismo que domina el corazón. Llevaré lo que soy, para que tú lo veas y perfiles con el pincel que nunca has sabido que tenías en tus manos.
Me dejo llevar por el tiempo en el que tú también estás. Camino a tu lado ¿O eres tú el qué sigue mis huellas?
No importa, que más da; mi piel apenas empieza a despertar, mi mente empieza a entenderte cuando callas, y mi soledad está aprendiendo a bailar cada día entre unos brazos más fuertes que mi propia apatía.
La vida no se asoma al balcón de los sentimientos, hasta que tú me pronuncies en silencio.
Cuando lo hagas…gritaré y diré que el amor no es ningún juego.

