Entre el cielo y el suelo
Hoy el cielo se muestra caprichoso en la forma de sus nubes, caminan despacio hacía el terreno libre donde mueren las estrellas fugaces. Son como algodón desdibujado, como humo sólido enredado en la azotea del mundo.
Hay espacios infinitos entre su forma y el horizonte de las miradas que les alcanzan, hay deseos prendidos en el contorno que quizás mañana cambien su forma.
Son esas manchas extrañas que cuando era niña, me hacían imaginar las historias más extrañas y confusas contadas al oído de una amiga, y las más bellas historias y emociones que sembraban el corazón de increíbles ilusiones.
Al mirarlas sin prisa, se mezclan y acoplan sin dificultad en los espacios huecos de mis sentimientos, esos espacios que permanecen vacíos y gritan cuando nadie escucha.
Hoy el cielo me habla de ti, me susurra sin querer decir nada, pero yo intento escuchar a través de su paisaje la melodía de tu amor.
Entre el cielo y el suelo estás tú, y entre el grito y el silencio estoy yo.
Dibujo una gran escalera con parada y fonda en algún escalón sin inventar, y siento tus palabras calladas que reposan en los suburbios de la distancia.
El manto de la noche comienza a ocultar las formas de las nubes. La luna desordena el paisaje que describo, luna que se burla de tus ojos y los míos, luna que también a veces llora al no encontrarse tu corazón y el mío.
Camino de puntillas con temores que se quedan en mi almohada. Mañana intentaré volver a encontrar esas nubes que siempre me abrazan, al hablarme de ti.

