Despacio

Despacio, mírame sin pensar que la luna nos observa.
Haz como la última vez, desenreda los nudos que me atan a tantos porqués.
Debajo de mi ropa descansa mi piel, a veces está fría, se arropa en el calor de miradas de algunos desconocidos, que buscan, creen, imaginan, que sus miradas despiertan un no sé qué...que yo controlo muy bien.
Sucede porque al ser mujer, me despierto en ti, duermo en él, soy un abrazo del ayer, o una ilusión del mañana que yo decidiré.
Mi cuerpo no te reconoce a veces en otras manos, pero si sabe cuando tus dedos desean tocarme por debajo de la ropa en la que escondo las cicatrices de besos olvidados, caricias que nunca hablaron, corazones enganchados en interminables capítulos de miradas caducadas, en la sed de unos labios, en el sexo apresurado que quedó atrapado en el asfalto que sujeta portales, y diminutos espacios con un volante entre las manos.
Entre mis piernas han nacido nuevas vidas, han nacido gemidos guardados en manos que creían conocerme, han nacido incluso lágrimas al borde del placer que nunca duerme, y allí también podrás reposar tú, cuando aún el anochecer se reflejé en la luna de ayer.
Me sucede porque soy mujer, decido cuando y porque, unas manos que antes no me hayan mirado, podrán perderse entre mi sexo que tanto ha dado.
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