¿Dónde?
Sentada frente a él, le miraba sin apenas escucharle. Su esfuerzo por seguir la conversación era cada vez más difícil. Miraba sus labios, que ligeramente gruesos despertaban su imaginación...pero qué le pasaba con la boca de los hombres; si la boca que le hablaba, le motivaba, el deseo le impedía escuchar, pero, su imaginación hablaba con él, mientras seguía haciendo que escuchaba...
- Bésame amor.
- ¿Dónde?
- Bésame el nombre, los sentimientos que te despierto, besa la infidelidad que mañana seguro me hará daño, pero ahora bésame antes de que muera otro instante más...bésame antes de que pueda morir yo.
- No sé como besar tu nombre amor.
-Qué lástima, conseguirías que baje la guardia del todo si tus labios me besan el nombre (por adueñarme de tu boca, merece la pena enseñarte)
-No es tan difícil es como hacer el amor con el alma y el cuerpo al mismo tiempo, tu cuerpo reacciona al tacto, se estimula con el deseo demostrado en una mirada, y cuando se produce el contacto de la piel, tu alma evoca todos los sentimientos acumulados hacia esa persona. Y en ocasiones al evocarlo, pronuncias el nombre mientras tu cuerpo se deja llevar...
Él ajeno a su privada conversación seguía hablando o susurrando, que era como ella lo percibía...
-Se deja llevar y después puedes, pasear tu boca por mi cuello mientras me acaricias muy suave con la yema de tus dedos...puedes contarle a mis pechos, lo que nunca nadie se atrevió a decir, o puedes mirarme mientras mi sexo se apodera de ti...
-Puedes seducirme si vuelves a mirarme así, y puedo demostrarte que el deseo no muere en un breve instante...puedo
-Hey... ¿estás aquí, me estás escuchando? Yo tengo que marcharme ya.
(Bueno habrá que esperar a la próxima para el romanticismo, y para dejar que mi sensualidad y yo seamos solo una)
Y él se fue, pero su boca...ummm ella se niega a marcharse.
¿Por qué los hombres ya no son románticos? ¿Es tan difícil ver el deseo en los ojos de una mujer?
Y sin embargo, por adueñarme de su boca, merece la pena enseñarle, aunque solo sea porque no consigo olvidarla.
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