Elige un atardecer
No hay razón para pensar que no puedo estar entre tus manos, no cabe la posibilidad, ahora, de imaginar que no podrás acariciarme en algún amanecer que nos atrape.
Puede ser cuando el sol ni se atreva a salir, o cuando tus ojos me digan, ven a mí, o quizá en ese momento en el que mi mirada te diga, que mi corazón desató los nudos para pisar un camino sin obstáculos.
Y entre pensamiento y pensamiento para ti, me acerco a tu silencio, piso el suelo de tu cielo, le doy respuestas a mi deseo con las letras de tu nombre, y mis manos desean estudiar los jeroglíficos de tu piel.
Porque deseo que tus miradas vayan más allá de tu intención, porque necesito que tus labios pronuncien mi nombre cuando los míos te busquen aunque sea sin querer. Elige un atardecer para los dos, dibujaré el amor en tu piel.

