Existe un mar sin agua
miércoles, 12 de julio del 2006 a las 12:21
Existe un mar sin agua en la inmensidad del océano de mi corazón, laten sus olas con la tranquilidad que me dan los suspiros en su orilla. La mezcla de la sal y los recuerdos, se evaporan a las nubes disponibles de mis pensamientos y recibo una lluvia de diminutas gotas que mojan el centro de mi alma. Existe un mar sin agua que se pierde en el horizonte de la tristeza, dando brazadas en un intento desesperado de nadar y perderse entre su esencia, una esencia viva que se magnifica para borrar lo efímero de mi memoria, que duerme cuando me sorprende el amanecer de tus ojos. Existe un mar sin agua en la profundidad de mis palabras, ellas van más allá del perfil de mis labios, sucumben a la tentación de abrirlas con la llave de la desesperación, renacen con la apatía de los besos deseados y nunca dados, con el cenit de los besos deseados y derrochados. Existe un mar vacío, repleto de agua imaginada. Hoy, ahora, las olas laten despacio sin atreverse a llegar a la orilla. Siento que la seguridad que reconforta espera la fuerza de una ola que nunca llega.
En la línea del horizonte a veces las nubes ocultan un bello amanecer en el cual te cobijas del frío que te hace temblar. Cuando las nubes no están, las brazadas son pausadas y alimentadas por la seguridad que anhelas, desde la orilla siempre ves el amanecer cubierto de un manto plateado de ilusión, en el interior el manto plateado, se convierte en manto gris que también oculta el horizonte. A veces las nubes juegan en sus formas y dibujan unos brazos que se extienden hacia ti y de pronto los brazos se esfuman desdibujando ese creciente deseo de nunca ser la nube que oculta un amanecer y ser una estrella pequeña que ilumina el camino que nace detrás del horizonte. A veces la línea recta que recorre tu horizonte, se convierte en una línea curvada que oculta un amanecer en el cual nadie te ve. En este mar sólo las lágrimas imaginadas son agua.

