lágrimas escondidas
Hay unas lágrimas escondidas que no asoman al dolor. Son tan femeninas, coquetas, presumidas, sensibles, sensuales y respetuosas; como yo, hacia tu amor.
En esa calle llamada nostalgia, habitan sin atreverse a asomarse al balcón. ¿Cómo puedo decirles qué no? Cómo podría decirles -mis ojos, ya no saben llorar por tu amor-.
Hay un tejado en el subsuelo de mi corazón. No hay golondrinas anidando en sus huecos, el sol nunca refleja el calor, la luna pasa de largo cuando gritan sus latidos.
Deseo adormecerme con mi cabeza reposando en tu pecho, sentir tus manos acariciando más allá de mi deseo, ocultar mi cuerpo en el hueco vacío que queda entre tus manos cuando la noche, nos sorprende sin saber que la oscuridad es sólo un breve instante, que no se deja atrapar.
Te toco con mis manos perdidas, oculto una mirada que desea ser niebla en la madrugada de tus caricias vacías. Me quedo con el amor que te entrego, y que pasa de largo en la estación del deseo. Quizás mañana duermas al cobijo de sus besos, quizás mañana, yo, seguiré besando en silencio

