Llamada
Camina la noche lentamente en el pasar y llegar de tu voz que me llama. Los pasos de los instantes son pequeñas ráfagas que se detienen lo justo para poder sentirte en el espacio que ocupa ahora el silencio. Te percibo sin pensar que en esos instantes se para el reloj de la soledad, y olvido el segundero de mi vida que en ocasiones me hace ir aprisa, sin dejarme saborear tu mar de tranquilidad.
Cuando tus sentimientos me tocan, lloran mis ojos lágrimas que nunca se pierden en la lluvia de mis labios y mis manos acarician tu alma en el desierto de la distancia.
Una suave brisa, desplaza el humo de un cigarrillo y una voz lejana, hace eco en puertos no descubiertos, se afinan las notas de algunos gritos y se convierten en canciones intimistas al borde de asfaltos que queman en plenas noches de invierno.
Espacio diáfano sin demasiados objetos que puedas lanzar al borde de un alma, espacio libre de oscuridad en plena noche, así son los instantes que me encuentro esta noche cuando tu voz me llama en este silencio.



