Ha llegado la noche.
Ha llegado la noche. La oscuridad ha venido envuelta con lienzos que desean ser dibujados por tu sonrisa. Está esperando que la llenes con miradas que se alejan sin prisa. Descansa entre silencio y soledad.
Cuando consigo perderme en un lienzo que lleva tu nombre, la brisa me regala tu esencia, que espera sin saber que yo deseo escribir recuerdos, que aún no han nacido.
La noche me atrapa en momentos de gran soledad. Me enseña tus ojos en el espejo de su oscuridad, y no sabes como deseo ser la llave que abre tu silencio, que germina en el dolor de un sentimiento.
La noche me hace desear tu piel perdida en la mía. Me hace querer sentir tus dedos buscando en mi cuerpo ese silencio, que a veces me domina.
La noche con su oscuridad baila con luz artificial. No hay música, ni caricias buscando en mi deseo. Sólo estás tú, perdido en una paralela oscuridad que comparte la misma noche, la misma luna, pero sin embargo, se queda congelada en la oscuridad que la noche traerá de nuevo mañana.
Te pienso mucho en la oscuridad que acompaña mis noches, pero ellas de la mano me recuerdan que siempre te espero cuando en los labios, me besan sintiendo tu nombre.

