Mi nombre.
Nunca me atreví a decirte, que tu nombre era el viento que se acomodaba en mis palabras cuando el silencio me invadía.
No te dije qué, los instantes que mueren en el vacío de un pensamiento, han revivido en el recuerdo por la intensidad de todo lo que te di.
No has sabido nunca el dolor que sentían mis fibras, cuando me decías te deseo y después no querías defraudarla a ella.
No podrás entender el sentimiento que me obligaba a quererte. Te hablo de ese sentimiento que perdido en la emoción de un encuentro, se queda paralizado al final de un horizonte escaso de colores en tu mirada.
Y ahora que mi silencio me hace luchar con mis propios sentimientos, me pregunto si quizás tú, te acuerdas de mí en algún instante perdido entre mi mirada y tu nostalgia.
Nunca me atreví a dejar mi marca impresa en la geografía de tu piel, pero tú sabes dibujar el contorno de mi alma. Lo hiciste una sola vez…al pronunciar mi nombre.

