Nada cuesta.
Nada cuesta cerrar los ojos y dejarse llevar. Puede ser por la música, por un recuerdo, o por esa placentera sensación que la vida provoca en nosotros.
Nada cuesta pensarte, sentirte, esperarte, y tenerte acentuado en cada instante de mi vida.
Hoy grito por estar a tu lado, pero no hay eco, se queda en el vacío.
Nada cuesta apasionarse en ti, redimirse en ti; nada cuesta, abrazarte, e imaginar que ya está todo dicho.
Nada cuesta amarte.



