Lo que necesitas saber
Te espero sentada al borde de mi propia cordura. Te adentras en esa parte de mí, que es solamente mía hasta que tú la tocas. La tocas porque al hacerlo se despierta el amor que no esperabas, se despierta un deseo que aunque antes era un desconocido, ahora te nace en las entrañas que te rugen cuando estás conmigo.
No soy juez de tus sentimientos, ni la princesa celeste de otros cuentos, soy yo, y por eso te espero sin preguntarte de que color ves el horizonte. No anochece antes cuando no te veo, pero las madrugadas me besan despacio cuando te siento.
Tú sabes que mañana me verás enredada en tus secretos, sabes que en mi mirada te entregaré todo aquello que como hombre necesitas saber. Podrás después sentir el amor de una mujer. Tú lo has querido así, al entregarme la seducción que encajaba en mi piel.
Y aún no conoces la magia del atardecer. Pero sé que me encontrarás también, cuando me pierda entre las metáforas del tiempo que has decidido entregarme porque mis ojos, te dicen todo lo que necesitas saber.
Has de saber que tus labios cuando me han besado me han dicho todo aquello que mañana me dirás con palabras. Me han rozado, me han seducido, me han revivido, me han cantado al oído la melodía de un sueño que sólo soy capaz de compartir contigo.
Y ahora, te espero enredada entre mis letras, te espero mientras miro las estrellas, te espero porque sé que al besarme soy el reflejo de todo lo que necesitas saber.
Yo vivo sola en cada amanecer, pero soy tuya en este atardecer.

