miércoles, 26 de julio del 2006 a las 22:08
Cuando amanece la fragancia del olvido, se asoma el sol a tu ventana, se llena la luna ante tus ojos, las estrellas hacen el amor con la luz que nos alumbra, se desespera el alma al encontrar un hueco lleno de soledad. En la inmensidad del océano del amor, quieres ahuyentar los fantasmas que te alejan del horizonte, inventas miles de maneras para bailar con el silencio, imaginas que tu cuerpo se deja llevar por una alineación imaginada de los astros que te rondan, sucumbes en un disparatado rompecabezas del destino. Como gota en océano imaginado, hoja de árbol caído, flor en éxtasis de esencia, estado otoñal en pleno sol que quema, tus sueños se filtran en el aire de un suspiro, exhalado desde el centro de tu espina dorsal. Así como unas manos recorren tu cuerpo, unos besos te roban la realidad de un anhelo, una mirada se pierde en la profundidad de un sueño o un deseo navega entre tu sexo, se abre paso la sensualidad y seducción de un sentimiento perdurable en la memoria de todo aquello que nunca ha muerto. Si pudiera apoderarme de un recuerdo, sería sin duda en puertas del olvido y entonces la nostalgia sería tan sólo estrella fugaz con estela intermitente entre unas manos llenas de esperanza que nunca vive en el olvido del alma.
Comentarios sobre Olvido
No olvido nada Fortega, sería como saltarme páginas al leer un libro o novela, en cuanto a los jirones llevas razón no los regalo son míos.
Abrz.