De ausencia
Cuando mis lágrimas te nutren, se esconden en tu ausencia y roba más amor ante ella.
Cuando mis lágrimas te nutren, se esconden en tu ausencia y roba más amor ante ella.
Se ubicaba en una mínima parte del paisaje, se imponían sus colores cercando un único espacio en el que me escapaba para trepar a los cerezos.
Con una bolsa preparada para recoger los frutos, me acercaba a mi jardín, cuando mi yo interior se merecía el regalo de su belleza. Sentada entre sus aromas a vegetación, envuelta en aquellos ruidos de pájaros e insectos a los que hoy he vuelto en unos tenues instantes de sueño perezoso.
Parecía que al pisar mis píes su suelo, me respondía todo su conjunto, parecía que una sonrisa me abrazaba, me acogían el agua, las flores, los cerezos, las ramas, los trinos irrepetibles que nunca más escuché cuando parecían decirme...nos faltabas tú para concluir este atardecer.
Y yo era parte de todo, mientras mis ojos jugaban con las interminables formas fractales, que se sucedían a partir de cualquier pequeña imagen que me hacía soñar.
Dejan de ser recuerdos, cuando entiendes que nada forma parte de ti, porque una parte de ti se quedó allí prendida, enganchada en el espacio, en el contorno de los colores que formaban el borde del paisaje, en las formas infinitas que enamoraban tu mirada, en ese silencio que nacía en ti, cuando todo ello te dejaba muda de intenciones y palabras; los cerezos dueños del paisaje, endulzaban mi inocencia.
Sentada frente a él, le miraba sin apenas escucharle. Su esfuerzo por seguir la conversación era cada vez más difícil. Miraba sus labios, que ligeramente gruesos despertaban su imaginación...pero qué le pasaba con la boca de los hombres; si la boca que le hablaba, le motivaba, el deseo le impedía escuchar, pero, su imaginación hablaba con él, mientras seguía haciendo que escuchaba...
- Bésame amor.
- ¿Dónde?
- Bésame el nombre, los sentimientos que te despierto, besa la infidelidad que mañana seguro me hará daño, pero ahora bésame antes de que muera otro instante más...bésame antes de que pueda morir yo.
- No sé como besar tu nombre amor.
-Qué lástima, conseguirías que baje la guardia del todo si tus labios me besan el nombre (por adueñarme de tu boca, merece la pena enseñarte)
-No es tan difícil es como hacer el amor con el alma y el cuerpo al mismo tiempo, tu cuerpo reacciona al tacto, se estimula con el deseo demostrado en una mirada, y cuando se produce el contacto de la piel, tu alma evoca todos los sentimientos acumulados hacia esa persona. Y en ocasiones al evocarlo, pronuncias el nombre mientras tu cuerpo se deja llevar...
Él ajeno a su privada conversación seguía hablando o susurrando, que era como ella lo percibía...
-Se deja llevar y después puedes, pasear tu boca por mi cuello mientras me acaricias muy suave con la yema de tus dedos...puedes contarle a mis pechos, lo que nunca nadie se atrevió a decir, o puedes mirarme mientras mi sexo se apodera de ti...
-Puedes seducirme si vuelves a mirarme así, y puedo demostrarte que el deseo no muere en un breve instante...puedo
-Hey... ¿estás aquí, me estás escuchando? Yo tengo que marcharme ya.
(Bueno habrá que esperar a la próxima para el romanticismo, y para dejar que mi sensualidad y yo seamos solo una)
Y él se fue, pero su boca...ummm ella se niega a marcharse.
¿Por qué los hombres ya no son románticos? ¿Es tan difícil ver el deseo en los ojos de una mujer?
Y sin embargo, por adueñarme de su boca, merece la pena enseñarle, aunque solo sea porque no consigo olvidarla.
Qué hago yo aquí con este amor entre mis manos, quién soy en estos momentos, quién seré cuando empiece a viajar a través de tu verdad, por qué mataste mi deseo, por qué me hiciste tanto daño, por qué ahora no me dejas volar...
Unas notas musicales ocultaban el sonido de mis lágrimas
una puerta a medio cerrar te separaba de mi realidad
la voz callada, ahogada, se deslizaba en tu mirada fría
mi vida se convirtió en el pozo de tu egoísmo.
Qué hago yo ahora con mi deseo apagado
Qué hago con mi sexo que parecía dormido y despierta al escuchar otra voz
Me lastimas, pero yo ya no estoy dormida.
Hay unos brazos en los que me quiero perder
un amanecer que desea que invente un nombre para él
una boca que me nombra porque sabe que soy mujer.
Qué hago yo aquí, hablando con la realidad qué tú no ves
Amor, no me enredes en la tela de araña del tiempo que empieza a partir de mañana, enrédame ahora.
Hazlo ya, dejando una ventana abierta al resto de corazones que podré encontrar en mi vida, no intentes poseerme, intenta amarme.
Hablo dejando al miedo de conocerte más, a un lado, escribo con mis sentimientos en las manos; amor, piérdete en la profundidad de mi mirada cuando desees hacerme el amor, pero no te quedes atrapado en ella.
Haz un viaje instintivo por mi piel, y cuando yo te de permiso, pruébala hasta que llegue el amanecer. No te olvides que los besos, anuncian los sentimientos que han crecido a solas en nuestra imaginación, y si al besarme me abrazas con pasión, sabré, que siempre estarás en mi corazón; pero no intentes poseerme, yo no soy de nadie, soy de mí misma; enamórate de lo que siento por mí, y podremos hacer el amor en un segundo amanecer.
Yo ya me enamoré de esa parte tuya que crees que sólo tú ves. Cuando dibuje el esbozo de una pasión en tus labios, sabrás que es imposible atraparme sin antes buscarme en otras pieles, recordarme entre la notas de tus canciones, o percibir mi esencia cuando la soledad que te da la libertad, te susurra que me llames.
Te abrazo
Te deseo
Te busco
Te encuentro
Y ahora que lo sabes... llámame, no te daré explicaciones a ti, pero se quedará grabado en tu piel.
Mírame...te obedeceré.
Tengo en mi interior una sensación difícil de explicar.
Viene directamente de ti, me abraza intentando explicarme la dimensión de un sentimiento...tu sentimiento.
No sé cuanto tiempo podré esperar para que sea tangible el tacto de tus manos en mi corazón, pero el amor que ahora se expande en esta página, te pertenece a pesar del miedo que me domina.
Sí, miedo. El miedo bien sentido ayuda a entender el sentido de algunos amaneceres vacíos, algunas lágrimas evaporadas antes de nacer, palabras al borde de unos besos deseosos de dejar su huella, y que se pierden porque nadie los sabe comprender.
Y me muero porque tú secuestres los besos que quizás, caigan en alguna boca que mañana no sea capaz de repetir mi nombre.
Mírame y oblígame con tu mirada, a no abandonarme en los brazos que no sean los tuyos.
Miré tu nombre cuando el sol jugaba a perderse en la noche.
Sentí tus manos cuando mi piel deseaba convertirse en hielo.
Nació un beso en el brillo de tu pelo.
Unas gaviotas jugaban al blanco y negro.
La espuma de las olas moría en una orilla llamada enero.
Mi amado creía que su nombre era...recuerdo.
Mi sexo era seducido en el ocaso de un deseo.
Mis manos se morían por la esencia de tu pelo.
De un beso de hielo nació un verso.
Mis caderas se grababan a fuego lento en tus dedos.
La esencia del mar se desveló en mis sueños.
La luna sonrío en perpetuo silencio.
Tus instantes se quedaron atrapados en...
El tiempo me vistió en la humedad de tu boca
Te delineo en el cristal de tu silencio.
El pincel de mis dedos juega en tus labios.
Un astro se asoma cuando la noche llora.
Un te quiero no muere porque estás en mi vida ahora.
Hoy he recibido una dosis de amor tan intensa, que me siento como si hubiera hecho el amor durante toda una noche.
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