¿Te puedo tutear?
Pues entonces escucha muy
atentamente: No puedes dirigirte a mí, en una fase que avanza sin pedir
permiso, porque entre otras cosas, yo no pido permiso a nadie. No te lo pido a
ti.
Lo del tuteo te
lo he preguntado porque últimamente parecemos dos extraños; o quizás debería
decir qué tú te has convertido en un extraño. La verdad es increíble lo fácil
que me resulta en estos momentos escribir sobre ello. Te lo digo porque antes
estaba muy bloqueada. Tus no miradas, tu querer hacer el amor por pura
necesidad dejando en el vacío y en el silencio, lo que yo no recibía se ha
quedado en el NODO de esta película, es curioso; antes ésa era la película.
Ahora estoy empezando a crear la mía propia.
Hace algún tiempo
me despedí interiormente de ti. Tú parece que no te has dado cuenta, pero lo
sabes porque tu no luchar por ello ha sido tu respuesta. También parecía que no
te dabas cuenta de las lágrimas, que aunque ya evaporadas se han quedado en
todos los rincones de las cuatro paredes que nos cobijaban, y aún nos cobijan.
Sin embargo, yo sé que te dabas cuenta. Y ahora en frío te pregunto: ¿Por qué
no hablabas conmigo? Por qué no te asustabas y preguntabas ¿Qué te pasa?
Cómo has podido
actuar cómo si no pasará nada. Tú silbabas y seguías cantando. Escuchabas música
y tomabas cervezas, mientras yo tomaba pastillas y lloraba sin poderlo evitar. ¿Te
das cuenta ahora, por qué te he preguntado si te podía tutear? porque has
actuado como lo hace un extraño, un desconocido, a quien no le importa lo que
pasa a su alrededor. Has actuado como alguien que sólo navega si las aguas están
tranquilas.
Se van quedando
atrás heridas abiertas. Heridas que empiezan ahora a cicatrizar. Cicatrizan
gracias a las letras que nunca has leído, a ésas en las que tú no crees, ésas
que nunca te podrán emocionar, ésas que si algún día lees ya dará igual lo que
te hagan sentir; ahora en mí ya son extrañas en tu mirada. Tú las has
convertido en metáforas que sólo son mías. Te lo digo porque podrían haber sido
nuestras.
Hay otra cosa que
te quería decir: Hay personas que creen en mí, y hay hombres que todavía me
desean, hay quién siente a mi lado.
Y ahora dime ¿qué
hago contigo si ya no te necesito? ¿Qué harás tú si me sigues necesitando? Me
necesitas para seguir siendo lo que eres hoy, pues no sabes que quieres ser
mañana. Yo sí lo sé.