Un nuevo amanecer
En la cara que me das de tu amor, siempre me rozan tus palabras. Algunas veces se quedan y me acarician. Siempre cierro los ojos para sentirte así, como tú eres con esas caricias que guardas en tu mirada y me regalas incluso cuando no me ves.
En el aire está impreso tu nombre, la huella de tu percepción hacia mis sentimientos, y el sonido de mi nombre cuando me evocas en silencio.
Cuando regalas tus sentimientos a un nuevo atardecer, te siento a veces perdido sin saber que hacer. Me dejo abrazar por tu presencia, me lleno de toda tu esencia, y llamo a esos besos que me diste y renunciaron a morir después. Tú también tienes guardados los míos.
Nunca anochece en el horizonte que nos espera. Tu nombre y el mío están grabados a fuego en los instantes, que perduran a pesar de los recuerdos.
Tienes mis manos prendidas. No las sueltes que de ellas se nutre el amanecer que nos espera.
El día que decidiste hacer un dibujo inacabado de mí decidieron mis ojos vigilar tus manos. En el instante que tu mirada atrapó la mía, se unieron las letras de tu nombre a la palabra amor.
Ahora sé, que en nuestro horizonte nos espera un nuevo amanecer.




