No te olvido
Cuéntame un cuento de aquellos que de niña cuando la inocencia era mi mejor amiga, me hacía soñar siempre en colores y nunca en blanco y negro.
Imagina que soy una niña, que se adormece al escuchar tu voz, mírame después de cada línea leída, asómate después a mi mirada prendida en tus palabras.
Hazme imaginar instantes con forma de copos de nieve, sueños que hablan mirando el horizonte en una playa, deseos escondidos entre cerezos maduros.
A veces al recordarte me vuelvo niña, recordando todas y cada una de tus palabras que hoy retenidas en mi memoria, me hacen odiar a esa señora que vestida de blanco te cogió una madrugada de la mano y te separó de mí.
Recordaba hoy el nogal que reposaba airoso al pie de nuestra ventana, árbol majestuoso y osado, que al mirarle nos regalaba nostalgia, al menos en tus ojos siempre nacía una mirada que se adosaba a mi recuerdo.
Ahora intento ser transeúnte de la vida, mientras tú, eres transeúnte de mis sueños, pero no hay tiempo pasado, ni recuerdos dolorosos, ni lágrimas vertidas, que consigan que olvide tu voz, tus gestos o tu mirada.
Y ahora mientras esta calurosa noche avanza, no soy capaz de recordarte entre llanto, sólo veo al tiempo que pasó veloz, entre risas, llantos y ese espacio muerto que siempre nace entre ambos.
Cuéntame un cuento esta noche entre sueños, como aquellos que inventabas cuando aún había tiempo, y dime porque a veces la vida, sólo tiene fragancia de otoño.
No temas al olvido de mi corazón en tu recuerdo, tú te fuiste cuando las hojas secas morían en el asfalto, pero al esperarme en el cielo, sé que habrá primavera en un abrazo.
Felicidades Papá en este mes habrías firmado el capitulo 75 aquí. En mi corazón eres un libro que nunca se cierra.


