11 con M de Marzo; con S de silencio.
El viento chilla. Eclipsa al silencio y mientras, nace el 11, con M de Marzo, con M de muerte.
Hace tres años, en esta fecha, acababa de saber que estaba embarazada de mi segunda hija.
Vivía muy cerca de Atocha y mi primera intención fue dirigirme hacía allí. He de confesar que no fui pues tuve miedo a causa de mi reciente embarazo.
Madrid se convirtió en un caos. La ciudad era dolor, confusión, impotencia, Madrid fue la ciudad del alma rota y sesgada de tristeza.
El día 12 el silencio latía por todos los rincones. No recuerdo en todos los años que he vivido aquí un silencio tan aplastante. Silencio en las miradas, silencio en la calle, silencio en los bares, silencio matando al silencio en el metro, silencio en el pensamiento, silencio, silencio, silencio.
El 11 lloré mucho. Sentí esa tristeza que se apodera en tu interior de todas las fibras que hacen sentir. Pensaba en las veces que yo misma cogía ese tren, pensaba en lo que tenía y nacía en mi interior. Pensaba en otras mujeres que en mi misma situación se quedaron allí.
Ahora la ciudad respira el recuerdo.
Todos lloramos por dentro al recordar los trozos de vida atrapados a lo largo de las vías. Ahora y desde entonces, se ha quedado en la memoria de esta ciudad el cariño grabado hacia todas las personas que dieron su vida por nada y para nada.
No fui yo, fue ella. No fuiste tú, fue él. No fuisteis vosotros, fueron ellos.
Hoy brilla el silencio
grita mirando al cielo
le habla al viento.
Hoy crece el recuerdo
en las lágrimas del viento
llora colgado en un sentimiento.
Hoy se vuelve a mecer el dolor
en las olas del horror
ayer también os recordaba yo.
Hoy la esperanza se vuelve tímida
está enfadada con la suerte
se viste de verde, mira osada a la vida.
Hoy, ayer y siempre
sois esa parte de la historia
que nunca marchita en el recuerdo.





