Olvido
SUEÑO ROTO.
Su cuerpo sufrió un escalofrío al recordar sus ojos recorriendo su cuerpo, los besos deseados, sus manos estudiándola, la consumación del deseo en una noche que hacía presagiar un futuro nuevo y diferente. Al abrir los ojos apenas noto que estaba tumbada junto al balcón, donde unas horas antes su sueño había sufrido un choque brutal contra la realidad. Sus fuerzas la negaban el apoyo necesario para ponerse en pie, la sensación de humillación al notar su cuerpo dolorido, se mezclo con la cobardía tirada por los suelos. Los primeros síntomas del amanecer cegaban sus ojos hinchados, desvió la mirada de la luz, se aferro a algo que cayó, se desmorono, como su orgullo, como su vida. Su hija dormía encogida, su boca estaba apretada como si el sueño le provocará dolor y entonces recordó su llanto, su voz, susurrando… déjala, no le pegues más. ¿Qué hora era? El reloj parecía estar muy lejos, la verdad, daba igual, todo daba igual. Se metió bajo la ducha, disfrazó su corazón con un velo impenetrable, preparo lo necesario. -Despierta mi amor, nos vamos lejos. La niña quería decir muchas cosas, pero calló. Nunca olvidaría sus ojos, ni tampoco sus manos cuando hacía daño a su mamá. El amanecer despuntaba, la realidad festejaba esperanza.
Mis sensaciones atrapadas en la música.
Entre las notas de una melodía pueden quedar atrapados instantes que jugando con los recuerdos o realidad, se hacen dueños de tus más íntimos deseos o sencillamente te hacen sentir aquello que estaba ya olvidado. Mientras escucho las notas de piano de George Winston, me ha asaltado el silencio roto por la melancolía de sus notas. La música se involucra con tus emociones y te deja perenne en la realidad, siempre te recuerda que el pasado, se fue, el presente te empuja y el futuro no te habla, sólo te seduce con la imaginación. El piano es tan…melancólico que me dejo llevar en una mañana de domingo por los instantes que ahora tan sólo su música es capaz de darme, no necesito nada más en estos momentos, sólo cerrar los ojos y dejar que mis dedos hablen de lo que siente el alma, cuando la música se apodera de ella. December de George Winston, notas que también hoy se mezclan en mi alma y se hacen cómplices de todo aquello que causa dolor y no quema. Notas, sensaciones, melodías, voces, recuerdos que nunca encuentran al olvido. Me tumbo en el diván de la nostalgia y asoma en su ventana, ese rayo de luz que un día alguien me regaló.
Los recuerdos son ladrones, roban lágrimas y sonrisas al alma.
El viento es el suspiro del sol, cuando su luz se apaga
El viento hace el amor con el aroma de las flores...se oye el primer llanto de primavera.
La ausencia huye del tiempo que domina la nostalgia.
Sentiré que todo es verdad, cuando entiendas que lo demás es mentira.
Dejaré de imaginarte cuando tú puedas verme.
Los amores perdidos sólo están perdidos por utopía, se recrean todos en el país de los recuerdos.
No me acompañes en la recta de mis sueños, sólo sube en la escalada de mi vida, así podrás descender de la realidad.
Los sueños son una película de sesión continua para el alma.
Las estrellas son las lágrimas congeladas de la luna. Anoche, lloró mucho la luna.
Las abejas hacen el amor con las flores y la miel nace algún amanecer después de su encuentro..
Cuando en la noche los colores se apagan y renace el silencio, se suspenden todas las fiestas que ideadas a lo largo del día te cubren con la mascara de la felicidad. Y entonces al estar sola conmigo misma, cuando nadie me ve, me dedico a hacerle preguntas al silencio. Callada quietud, jugando con la brisa nocturna, entre confusión y dolor, escuchando las notas del olvido de ayer y queriendo jugar con impaciencia con las notas del olvido de mañana. Y las estrellas juegan entre ellas con sus brillos de luz de bronce, mientras mis ojos buscan que una de ellas al menos me vea sumergida en mi nostalgia. En la noche de hoy un estremecimiento recorre mi espalda y entonces el tiempo y la vida se niegan a tomar café conmigo y duele saber que unos sentimientos puros e intensos hagan daño y se transformen en olvido.
No me atrevo a recordarte, por miedo a causarte daño.
La liberación de las cadenas son burbujas liquidas, como el mar de unos ojos ardientes de deseo.
Estallido del alma en mil pedazos de renovación celular, fluyen ríos de escarcha y arco iris naciente en las cadenas de tu olvido.
Mi alma posada de callejón, disfrazada de cinco estrellas entre gentío y ruidos que me golpean a la velocidad de la luz , sin dejar de ver, captando entre la multitud de mi propio yo, sintiendo con dientes apretados, desatando nudos del corazón. Caminando paso a paso, dejando una letra en cada camino, sucumbiendo a la tentación de mirar atrás, sacudiendo el polvo del camino pisoteado., luchando con la esperanza como fiel estandarte incrustado en sangre, venas, y lujurias del pensamiento.
Mi cabeza fluye en un volcán en erupción de recuerdos, recuerdos que no matan el instinto de fuerza y supervivencia de mi parte emocional, que se rinde a la realidad de un mar en calma.
Renacer en las cenizas de tu propia existencia es darle al alma una inyección de futuro latente.
Hoy es el día de la amistad, bella palabra, bello contenido, frágil como el cristal. Ese sentimiento que nace a lo .largo de la vida, o en cualquier cruce de caminos, siempre nos enseña algo, hay tantas clases de amistad. Para mí, el día de la amistad hoy es un adiós, que hacía tiempo golpeaba mi puerta, hoy tengo el cartel de “recién pintado” escrito en mi alma. He aprendido que una amistad no es tal si otros matices la pintan dejándola en el límite del amor, he aprendido que a pesar de que la amistad también es amor, dejar en libertad ese amor implica dolor, que es difícil encontrar un compendio entre ambos sentimientos, es incompatible, hoy amistad, mañana amor, después dolor…mejor decir adiós, no se puede tener todo, tan sólo para buscar tu propia felicidad, ya que conseguir ser feliz con estos objetivos implica hacer daño al otro. Y ahora sólo conservo una herida abierta de color rojo.
Pero está también la amistad de una voz amiga y dulce que te aconseja y sufre contigo, sinceridad hasta el final, hacer lo indecible por darte un abrazo necesario, aunque la distancia lo impida, tener verdadero interés por los sentimientos que demuestras, bien sea cuando leen lo que transmites o diciendo con cariño aquello que pueda dolerte. Está la amistad o el amor que va más allá de ello, ese tipo de sentimiento que te hace no conformarte cuando te dejan en libertad y luchar por ello hasta tus propios límites, cuando esto no es así, la libertad duele, ya que es una libertad con cadenas en el alma. Decir todo aquello que sientes, para valorar al otro, eso es amistad. Callar muchas cosas por miedo a involucrarte demasiado, no es amistad. Decir que la amistad o el amor es darlo todo sin pedir nada, está muy bien, pero darlo todo y recibir en pequeñas dosis contadas tampoco es amistad. Aquí también existe un compendio equilibrado del alma, si ambos crecen, es amistad, si uno es feliz y el otro sufre, no hay nada.
No pido más de lo que me quieras dar, pero no me des menos de lo que me puedas entregar.
Pero sigo luchando por la amistad.
Las ramas que crecen por pura necesidad, intentan abrazar más allá de la realidad. Esperan en el espacio que esta por llenar, yo misma en estos momentos me dejo abrazar. Hay momentos, instantes, que no son la verdadera realidad, son sólo fragmentos de nostalgia que se mezclan en la melancolía de la vida. Es compleja la felicidad, es efímero el equilibrio del alma, es difícil expresar el anhelo del compendio de la vida. Mis dedos reflejan la inquietud, el miedo y la preocupación, de almas afines a la mía, el reflejo transformado en letras y palabras busca una energía cargada de deseos que se alimentan cada día de las notas buscadas, para formar una melodía de amistad. En mi alma suena la música inaudible a mí alrededor y sueño pensando que algunas almas que reprenden al silencio, escuchan las notas que afloran pacientes por ser escuchadas, son almas que caminan en una cadena simbólica, que el tiempo nutre de sensaciones que nunca mueren al alba. Las ramas me abrazan, en ellas también te acojo, deseosa de formar la melodía que te ayude a no tropezar. El árbol de la vida espera con ansiedad. Ana.
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