Hoy
Hoy he recibido una dosis de amor tan intensa, que me siento como si hubiera hecho el amor durante toda una noche.
- Deja tu comentario (19)
Hoy he recibido una dosis de amor tan intensa, que me siento como si hubiera hecho el amor durante toda una noche.
He apagado la luz, para que mis manos te vean mejor.
Te me has entregado con la piel en las penumbras del amor dividido, te he mirado a través de los ojos que solo son capaces de ver si se alían con el tacto, y me nacen las caricias, y me hablan los poros de mi piel que ahora parece tuya, y la luz descansa en mi ventana; me esperará mañana, no tiene prisa, ni yo la llamo...
Te sentí así después de verte por primera vez, te me entregabas mientras cerraste mis ojos con tu voz pausada, mirada intencionada y alguna letra que pensando era para mí, me ayudó a ver nuevos colores en ese atardecer. Me faltó tu seducción y escuchar tu voz, desperté...
Y la luz me cegó en un gran silencio
En aquel rosal en el que se quedó grabada tu sonrisa, se quedaron unos pétalos germinando al sol de primavera.
He recordado el rosal, y el amor que a tu manera todavía me sigues dando guardado en tus manos, escondido entre tus dedos, y sin connotaciones de olvido en tus palabras.
No sé si soy capaz de hacer una declaración de amor en unas letras, prefiero ya lo sabes cielo, decirlo en un beso, en un gesto, en el silencio completo que me deja tu ausencia y que además no duele porque me llena, y en la plenitud total que nos atrapa cuando estamos juntos. Sí, una declaración de amor digo...porque el amor es una declaración de gestos que se refleja en la felicidad del otro.
Y eso eres tú, el reflejo de mis gestos.
Veo la dimensión de mis versos en tu mirada, el peso de nuestros sentimientos en tus dudas, la pasión de la piel en un no conformarse con el fin de una historia, que se ha quedado al lado del paso del tiempo ignorando los minutos que le han dado forma al pasado. Pasado enlazando al presente y germinando como los pétalos escogidos por tus ojos...hacia el futuro, que en ti y tratándose de ti, siempre es presente.
Te declaro mi amor, por la reacción de mi piel al pensarte, por conseguir que pierda la noción del tiempo en pasado, presente y futuro, cuando tus labios traducen tus sentimientos en mi boca, por los surcos de urgencia que tus manos dejan en todos los pliegues de mi piel que otros ni siquiera han visto...por las lágrimas de emoción que ahora y en este instante me provoca sentirte y escribirte.
Porque conoces mi cuerpo mejor que ninguno, porque haces que sea del todo tuyo cuando le tocas, porque sabes hacerme el amor con estrellas o sin ellas, porque eres el aroma de los recuerdos que nunca mueren estés o no estés a mi lado. Porque te quiero y no te espero, porque te traduzco en medio de un mundo salpicado de engaños y prisas en el que siempre me esperas con calma...
Porque eres y soy, porque estás en mí, porque tu eres la declaración de amor que me hace escribir.
Y los pétalos se niegan a morir porque renacen cada instante en ti y en mí.
Caminaba a través del bosque respirando humedad, tanteando las curvas de sus pensamientos, respondiendo a la sombra que caminaba a su lado.
Andaba por el camino que te indica la dirección, pero que nunca te coge de la mano, y su compañero deseaba agarrarla, destrozarla, deseaba apoderarse de su espacio que aunque parecía limitado, estaba invadido por todos los vacíos de los sueños que nunca han llegado a ninguna parte.
Seguía adelante, daba igual si tropezaba...el camino nunca se agotaba, quizá habría un final, pero sus píes aún podían luchar.
Su compañero intentó abrazarla, pero su cuerpo se perdía entre los alientos que formaban simbiosis con el frío, una fina nube que nunca se podía atrapar se evaporaba entre los árboles inertes que la miraban a su alrededor, caían al suelo alfombrado de hojas muertas, y a cada paso su crujido era el lamento de quién se niega dejarse atrapar.
Se sintió cansada y deseó parar, pero tuvo miedo, quizá al hacerlo su compañero podría alcanzarla. Se paró en el centro de un bosque que parecía entenderla, miró hacia el cielo y un arrebatador azul que hacia contraste con el frío de invierno, se adentró bajo su piel y le habló del amor.
De pronto sintió su abrazo, y no hizo nada, dejó caer sus brazos y se mantuvo inerte al dolor que quería traspasarla. Sintió unas punzadas de temor, de irritación en la piel que cubría su alma, y su corazón supo mirar a su compañero a la cara.
Le pareció de pronto que el bosque se sumía en un absoluto silencio, cuando la presión del abrazo del dolor causado por el miedo, cedió ante la fuerza de su propio corazón.
Siguió adelante, se cobijó en los colores que el bosque le regalaba, supo que no deseaba que la abrazaran, porque se sentía feliz con el abrazo que ella misma se daba. Se sentó junto a su soledad, y ella escribía.
Se dejó llevar, se ausentó de la melancolía, se quitó el disfraz de la tristeza, pensó que era dueña del próximo amanecer.
Se buscó a sí misma desenredando el desamor que descansaba entre sus dedos, los perfiló de nuevo, los agasajó de sentimientos que se negaban a ser enterrados, los pintó con los colores del atardecer, los guardó para él.
Y cómo sufría su ausencia, cómo deseaba abrazarle, sentirle, perderse, excederse y asomarse al tiempo que se escapaba en silencio.
Se dejó llevar por el recuerdo de su mirada, pensó...si te enamoras de mí, te perderé mañana, si te enamoras de lo que aún me falta por entregarte; me amarás siempre.
Guardó silencio, esperó que la vida deseara abrazarla, se dejó llevar por el amor de quién nada espera, y volvió a guardar silencio.
He soñado que dormías junto a mí. Estaba despierta, vigilaba tu sueño; ¿soñabas? ¿hacia dónde volabas?
Acerqué mis labios a tu oído...Susurré, dime ¿qué deseas hacer conmigo? abriste los ojos, y te quedaste atrapado en mi mirada, no me habías escuchado pero, me respondiste con un beso.
Al despertarme mis labios te recordaban.
No hay razón para pensar que no puedo estar entre tus manos, no cabe la posibilidad, ahora, de imaginar que no podrás acariciarme en algún amanecer que nos atrape.
Puede ser cuando el sol ni se atreva a salir, o cuando tus ojos me digan, ven a mí, o quizá en ese momento en el que mi mirada te diga, que mi corazón desató los nudos para pisar un camino sin obstáculos.
Y entre pensamiento y pensamiento para ti, me acerco a tu silencio, piso el suelo de tu cielo, le doy respuestas a mi deseo con las letras de tu nombre, y mis manos desean estudiar los jeroglíficos de tu piel.
Porque deseo que tus miradas vayan más allá de tu intención, porque necesito que tus labios pronuncien mi nombre cuando los míos te busquen aunque sea sin querer. Elige un atardecer para los dos, dibujaré el amor en tu piel.
El cóndor pasa sin soltar tus sentimientos y los míos.
Emerge su vuelo ajeno al romanticismo, despliega sus alas invadiendo la naturaleza de la vida, del amor, de la realidad que asoma en una mirada. De la realidad que lleva impresa las letras de tu nombre.
Deseas verme, el cóndor pasa y yo...
Necesito escucharte, el cóndor pasa y tú...
Suavemente, perdida entre todas las letras que aún no forman sentimientos en mi vida; estás tú, porque tú eres vida.
El cóndor pasó para ser nuestra canción, y sigue pasando porque seguimos siendo dos, cuando nos mira.
Feliz cumpleaños cielo.
TQ.
http://annamater.blogspot.com/2007/11/un-beso-un-recuerdo.html
http://shlimmer.imeem.com/music/52GVunvs/simon_and_garfunkel_el_condor_pasa/

Español - InglésEspañol - FrancésEspañol - AlemánEspañol - ItalianoEspañol - PortuguésEspañol - Ruso
Mi primer premio, concedido por obolog
Segundo premio Dardo 2008, concedido por Fernando R.Ortega
También puedes leerme en ESBOZOS
http://anabelio.blogspot.com/feeds/posts/default
¿Buscas algo en concreto? Revisa los archivos o utiliza el buscador.
Suscríbete al Feed RSS ![]()
También puedes suscribirte directamente con alguno de los siguientes enlaces: