Qué hago con la pasión...
No puedo más, no quiero más, me quema tu silencio, pero me aguanto y no se lo grito al viento.
A veces te presiento como una oda a una despedida, como el acontecer del adiós que nunca termina, creía que era impaciencia mía, pero sé que es el sentimiento que me nace más fuerte cada día.
No sé qué hacer. ¿Qué hago con la pasión? ¿Qué hago con el deseo que no quieres recibir?
Y te juro que te olvido en interminables instantes que me nacen de las entrañas del amor, y te aseguro, que te quiero más que nunca a continuación de la resaca de tu olvido.
Me siento pura prosa en este instante, te veo como una rosa que no me alcanza en el amanecer de todo lo que te quiero entregar, me naces, te me mueres, te siento, te escribo, te evaporas, vuelves y sin querer olvidarte, ya te olvido.
Tú, más yo, yo, sin ti, nosotros ¿somos dos? o quizás es el amanecer que nunca nos atrapa entre los labios del olvido...
...seré yo, que amo siempre dividida entre el ahora y el instante siguiente, ése, que no todos consiguen ver y que a mí, me grita desde que tus ojos se atrevieron a verme cuando yo no lo esperaba.
¿Por qué me miraste antes de nacer la madrugada?
Dime algo, o no hagas absolutamente nada, mi amor, que ahora me evaporo en el aire que no has podido respirar. Y es por eso que escribo.
- Deja tu comentario (16)

