Sólo queda realidad
Cuesta mucho olvidar, mil encantos enredados en el tacto de tu pelo. Prescindir de la sensación de abrigarme en el calor de tu nombre.
Amanece despacio el olvido, se burla a veces de mi propio instinto, se engancha entre mis dedos cuando quiero reflejarte en mis letras.
Una vez, te vi junto a mí en un amanecer que preñado de ilusiones, se bañaba en el deseo que me regalabas en forma de palabras. Pero las palabras se perdieron en un horizonte que nunca he llegado a ver. Se ha perdido al borde de tu boca, al filo del hielo que nunca desea derretirse, se quedo prendido en tus dedos huyendo de mi piel y mis lamentos.
Tenías miedo a perderme, sin embargo, yo, lucho por no perder una parte del alma que sembraste de ternura, cariño y amistad. Se perdió al borde del asfalto que me retiene a cada instante.
Y ahora sólo queda lo que entregué, lo que diste, y lo que queda de la realidad.

