Querido amor
Querido amor: Te recibo sin pensar que hay atardeceres nacientes entre tu pecho y el mío. Te espero en este silencio que me abruma y me hace sentir la más especial de las mujeres en tu recuerdo.
Ahora que has vuelto a mi vida, soy el alma preferida del deseo que adivino en tus ojos. Te siento, te miro, te toco en la soledad que quiero rompas por la mitad.
Pienso que tú ahora, te adormeces entre la realidad y esos recuerdos que tomaban forma en tus palabras, cuando con mirada nostálgica, me hablabas de los instantes que moldean nuestra historia de amor y ausencias intermitentes.
Necesito que sepas que deseo despertarte, no dejarte dormir mientras mi corazón sea capaz de hablarte entre latidos que no razonan en tu presencia.
He sentido tus manos atadas al recuerdo, tus besos escapando de la boca, que siempre me hace vibrar recordando como acariciaban tus labios mi piel.
Búscame en algún amanecer cuando yo haya brillado en tus sueños. Déjate llevar por los instantes que aún nos esperan. Estás prendido en mi piel, ni siquiera es necesario que se encienda la llama. El fuego que no quema, ni abrasa, se encenderá cuando tus ojos y mi mirada pronuncien nuestros nombres, en el mismo instante que el resto del mundo calle.
Querido amor: tus dedos son pinceles que dan color a mis nuevas madrugadas.

