Rastros
He perdido el rastro de aquellas sonrisas, caricias y palabras que descansaban en mi memoria cuando era niña.
Son rastros que de alguna manera han muerto en el camino de mi vida. Hasta hace poco creía estar a tiempo de poder perdonar, pero no sé hacerlo, resulta muy difícil esbozar una sonrisa, cuando aún sé que vendrá el final de muchos lazos, que ya no soy capaz de sostener; a pesar de mi esfuerzo durante años por conseguirlo, hoy he visto, que definitivamente debo cambiar de forma radical y así al menos, dejarán de hacerme tanto daño.
En estos días me he sentido terriblemente sola, y sin ser culpa de nadie, se ha debido únicamente, a ser consciente en breves momentos, que estás atrapada en esos callejones sin salida que te regala la vida, y que por más que lo intentas, nunca consigues que te miren de frente, a pesar de qué yo, siempre mantengo mis ojos muy abiertos al mundo y a la esperanza. Pero mañana sé, que seré diferente, porque siempre me sucede después de un día envuelto entre lágrimas.
Llevo años luchando por entender a una madre, que prefiere ayudar a quién no soy yo, entender porque hace mucho decidió que sencillamente yo no la necesitaba, llevo años intentando comprender...porque, incluso ahora que tanto la necesito, me deja sola.
Hay días que dar lo que no me dieron a mí, es un reto que me hace coger fuerzas de dónde no las hay.
Y quizás debo cambiar más de lo que imaginaba, intentar superar una relación rota, que no me deja en libertad, y acostumbrarme a vivir sabiendo que yo además de todo eso, debo ser fuerte para ser hacia mis hijas la madre en la que encontraran el estimulo necesario para entender la vida; y es difícil cuando no he tenido una buena maestra para dar el relevo.
Pero aunque ahora lloro, me sentiré en paz cuando vea a mis hijas sonreír; sólo quiero darles, lo que a mí no me han dado.
Y en estos momentos soy incapaz de perdonar, soy incapaz de comprender. Pero sin embargo, he necesitado más que nunca, dejar mi alma desnuda entre estas letras. Y me siento muy bien, por ser capaz de expresarlo.
Y hoy al mirar al cielo, le he dicho a mi padre en voz alta y sin querer: Lo siento, me gustaria fingir para que creas que todo va bien, pero duele demasiado...pérdoname.
Dejaré de llorar, y esto también pasará.
Disculparme sin estoy temporalmente en silencio.
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