Sentimientos en silencio
Ya no sentía calor en sus manos. Caminaba con la prisa de quién no puede atrapar el tiempo, los minutos eran incapaces de aliarse con sus sentimientos.
Se paró ante cualquier escaparate, de ésos que sirven para mirar sin ver nada. Sentía frío en su espalda, un suave cosquilleo de cansancio en sus píes, una voz que alimentaba su tristeza, y el eco de algunos recuerdos resonando en su memoria, le mantenían despierta.
La gente parecía andar a cámara lenta, pero ella, se precipitaba hacía un asfalto con la áspera apariencia del olvido escondido entre sus grietas. Se daba cuenta de cada una de ellas, porque caminaba mirando hacía el suelo sin levantar la mirada, y a cada paso dado, se sentía como si perdiera los acentos que hasta ahora, habían pronunciado sus sentimientos.
Se daba cuenta que cada vez le costaba menos olvidar, sin embargo, cada minuto recordaba unas palabras disfrazadas con reproches, que arañaban un presente teñido de un adiós esperando ser pronunciado, para darle la espalda al dolor.
La calidez del sol, le obligó a mirar hacia arriba y así olvidarse del asfalto. Y entre un llanto seco que nacía de su interior, supo que sus sentimientos guardarían silencio hasta que pudiera decir adiós.
Se paró ante un parque que la esperaba en silencio, se sentó con la tristeza fragmentada por diminutos recuerdos, que querían escapar de tantas y tantas preguntas lanzadas en un viento, que no solo era suyo...
Pero sintió ese guiño que te regala la esperanza, y sientes cuando la soledad te acaricia, y ella escribía.



