martes, 18 de julio del 2006 a las 22:07
Me dispongo a enamorar a mi soledad, me preparo con espontaneidad, me dejo llevar por la inconfundible melodía que traspasa mi mente. Escucho sus notas discordantes me atrapa cuando estoy a un paso de sentirme sola, doy un paso y después otro más y mi alma baila para encontrar su esencia. Me envuelve con brazos firmes, recorre mi espalda con las yemas de sus dedos perdidos, me abrasa en movimiento lento y al mirarla directamente a los ojos sabe que no me quemaré. En un intento desesperado para seducirme, roza mis labios con esencias envolventes, roza mis pechos con la brisa que origina su propio movimiento, movimiento pausado que se queda en el umbral de aquello que imagino y nunca llegará a saber. En un instante casi interminable para mí, se refleja una mirada perdida en su deseo, y suavemente y vencida se acopla entre las notas olvidadas del olvido. Ella cree que no volveremos a bailar, yo sé que volverá a seducirme.