Sueño roto.
SUEÑO ROTO.
Su cuerpo sufrió un escalofrío al recordar sus ojos recorriendo su cuerpo, los besos deseados, sus manos estudiándola, la consumación del deseo en una noche que hacía presagiar un futuro nuevo y diferente. Al abrir los ojos apenas noto que estaba tumbada junto al balcón, donde unas horas antes su sueño había sufrido un choque brutal contra la realidad. Sus fuerzas la negaban el apoyo necesario para ponerse en pie, la sensación de humillación al notar su cuerpo dolorido, se mezclo con la cobardía tirada por los suelos. Los primeros síntomas del amanecer cegaban sus ojos hinchados, desvió la mirada de la luz, se aferro a algo que cayó, se desmorono, como su orgullo, como su vida. Su hija dormía encogida, su boca estaba apretada como si el sueño le provocará dolor y entonces recordó su llanto, su voz, susurrando… déjala, no le pegues más. ¿Qué hora era? El reloj parecía estar muy lejos, la verdad, daba igual, todo daba igual. Se metió bajo la ducha, disfrazó su corazón con un velo impenetrable, preparo lo necesario. -Despierta mi amor, nos vamos lejos. La niña quería decir muchas cosas, pero calló. Nunca olvidaría sus ojos, ni tampoco sus manos cuando hacía daño a su mamá. El amanecer despuntaba, la realidad festejaba esperanza.



