lunes, 24 de julio del 2006 a las 22:01
En el oasis de mi vida, me reitero mi principal invitada. Extiendo mis manos y enredo el tacto con los sueños que se mezclan entre ellos sin permiso. Mi corazón late al compás de las ausencias fingidas, de las soledades anunciadas, de los sueños incoherentes de la razón. Entre notas discordantes que flotan en la casi insignificante brisa, reluzco como una estrella esperando que la nueva madrugada me invite a pasear. ¿Quizás por la orilla del mar? ¿O sólo un viaje espiritual por tu alma?. No bajes la guardia cuando duermas, puede ser que mi esencia te traspase sin poder remediar formar parte del sueño que en ese momento se adueñe de tu mente. Si me ves en ese momento, hazme el amor con el alma y no con el cuerpo, que hace ya varios instantes se perdió en las ondas de mi espíritu la necesidad de adorarte. Sigo caminando por la acera de mi propia soledad, no hay callejones vacíos, sólo veo rincones invadidos por silencios deseosos de ser escuchados. ¿Eres capaz de escucharlo?, si eres capaz explícame su melodía, si no escuchas nada, confundiste mi alma en un callejón sin salida. La melodía cuéntamela, enredado en mi mirada y hazte dueño de la magia de la seducción. El callejón sin salida, se muere en el infinito de tú corazón, soy ladrona de sueños.