Tengo frío
Tengo un intenso frío que me nace desde lo más profundo del corazón.
No importa si ahora se alejaron los temblores del invierno, no tiene importancia si sólo yo sigo sintiendo frío. Los instantes me ahogan aunque el sol ahora permanezca nítido más allá del atardecer de tus ojos. Mi piel sigue fría.
Ahora intento razonar con el silencio de mis sentimientos.
Tengo una emoción perdida que naufraga en tu mirada, y no sabe si puede descansar más allá de ella. Mi mirada a veces, te busca en el punto en el que acaba el horizonte de mi cariño, y entonces me doy cuenta que mi amor es infinito, y ni tan siquiera mis dedos son capaces de hacerte entender el punto en el que mis sentimientos te alcanzan.
Estoy escribiendo quizás equivocadamente, lo digo por qué sé, que los instantes en los que escribo también me absorben. Son unas burbujas de amor parecidas a las de aquella canción, que un día me hicieron soñar entre unos brazos que no eran los tuyos, y que ahora han revivido en mi memoria, para burlarse de los sentimientos que se quedaron enganchados en el pasado de mi corazón.
No podré desprenderme de todo lo que me dicen mis latidos. ¿Sabes mi amor? Deseo dormirme entre los brazos que escondes para mí, cuando esperas a que nadie te vea y en silencio los extiendes para los pensamientos, que me entregas dando la espalda al mundo que te rodea, cuando sabes que ese mundo no te ve.
Yo he perdido la batalla en el momento que he sabido que te quiero. Lo he sabido al no luchar con lo que siento. Tú te pierdes en la batalla de mi mirada, y luchas ignorando los amaneceres que ves escondidos en mis ojos, cuando tu deseo se pierde en la profundidad de lo que alcanzo.
Ni siquiera dejo de quererte cuando no respondes a mis mensajes de amor, pero tengo frío.



