Tu voz
Me abrigo al calor de tu nombre. Cierro los ojos, me recojo el pelo, y me lleno de ti al escucharte.
Instantes de silencio, momentos de soledad…se quiebran en un estallido de emociones, cuando tu voz se sube al tren de mi instinto. Amanece la espera para verte latir entre mis manos, perfilo la silueta que sueñas cuando sin saberlo me esperas. Sé que tiembla el volante entre tus manos, porque devoras kilómetros al deseo del amor que te espera latente en mi piel.
Te confundes lentamente con el paisaje, pero sonríes al pensarme, porque sabes que vendrás a buscarme. Te lo digo cuando al verte llegar te sonrío, y te decoro con la intención de una risa cómplice del recuerdo. Te amo en la brisa, en el horizonte, en la oscuridad, y en todos los amaneceres que escondes en tus labios. Ellos hablan por los dos cuando se encuentran ausentes del resto del mundo.
La próxima vez que mis manos toquen tu piel, dejaré huellas en tu espalda. Serán los pétalos que curen los huecos vacíos de ausencias, silencios y atardeceres que eclipsados ante tu mirada callan cuando me miras.
Y entonces habrá muerto la melancolía que una vez me hizo llorarte.

