Un recuerdo
Hay un recuerdo perdido en los esbozos de un amanecer cuando un día muy lejano ya, el viento me susurró tu nombre. Me habló de tu mirada, cogió mis manos, me dijo que tú cogerías las mías.
Se perdió al abrigo de aquellas hojas de otoño quebradizas en el asfalto de mi olvido.
Me fui alejando cada día enredada en los instantes que se escapan sin mirar atrás. Hoy me refugio en la calidez de tus ojos.
Ellos saben quien soy cuando me evocas. Hoy ha vuelto a susurrarme tu nombre. Ha llegado a mí seduciendo a la lluvia cuando intentaba burlar a mis lágrimas. Me ha hecho un guiño preñado de esperanza y se ha llevado lo que deseo darte mañana.

