Ven

Te siento venir hacia mí, y guardo silencio porque tu mirada no merece ser traicionada con mis palabras.
Me hablas del amor, de la entrega, me hablas a través de ella de todo lo que ya conozco, y que en ti redescubro como una niña que espera una caricia sincera.
Creo que por amar demasiado no sé amar, creo que he muerto antes de ti, varias veces de amor. Creo que la traición, ya no es cómplice de todo aquello que aún puedo entregar.
Cuéntame un cuento de ésos que descansan en la almohada del deseo, y después dame tu cuerpo...deja de escribirme, y ven, que la niña, hace mucho que ya es mujer.

