Venceré
Nunca nadie dijo que la vida es fácil, nunca nadie ha podido asegurar que los mensajes encerrados entre la fe, son un billete de ida y vuelta.
Más si cabe en el hoy que brilla con el tiempo comprimido, con las luces de la ternura apagadas o con rescoldos que muy pocos saben avivar; más si cabe cuando nos dejamos seducir por ese puño cerrado que el tiempo en el día a día, nos aferra y nos promete que el día de mañana será igual que el hoy...y nos conformamos por la comodidad del no pensar, del no estar, del dejarse llevar por la conformidad, del aceptar el no esfuerzo que supone la lucha de la revelación de lo cotidiano, y así, de esa forma dormirnos cada noche con el título inconfundible de la monotonía.
Nunca nadie dijo o pudo asegurar, que el sufrimiento estaba erradicado desde la primera luz hasta el último suspiro, nadie nos dijo que un momento de felicidad a veces, se consigue después de muchos momentos de angustia, porque si no sufres eres incapaz de reconocer la felicidad cuando se te presenta delante de los ojos, y te invita a cerrar los tuyos y soñar...nadie nunca nos aseguró, que si esto no sucede no pecamos por blasfemar, añorar, y desear que la vida nos cambie y se ponga de nuestro lado, porque dicen los creyentes que debemos conformarnos, con todo aquello que Dios nos manda.
Nunca nadie nos dijo, que a menudo la esperanza se esconde entre suaves colores que se ocultan ante nuestra mirada, y que si no somos capaces de reconocer la esperanza, pasa de largo por la estación de nuestras vidas.
Nunca nadie nos dijo, que saber todo esto no es fácil de decir a los demás, sobre todo a nuestros hijos para que sepan amar y sufrir con dignidad.
Nunca nos dijeron, que el amor va más allá del sexo, y que el sexo, es una manifestación de amor hacia otro ser...prolongación del yo.
Nunca nadie me dijo, que en tus ojos podría leer la palabra amor.
Venceré sí tú me abrazas. Venceremos si nunca dejamos de desear el abrazo que nos hace soñar.



